viernes, 13 de julio de 2012

Una fecha más precisa para la Gran Extinción de hace 250 millones de años


Es bien sabido que la extinción masiva más grave de la Tierra ocurrió hace alrededor de 250 millones de años. Lo que no ha estado claro, hasta ahora, es el momento específico de la historia en que la aniquilación se produjo. Un equipo de investigadores ha conseguido determinar la fecha más precisa de todas las obtenidas hasta ahora, así como la velocidad a la que se desarrolló la extinción.
(NCYT) Esta nueva información reduce el número de posibles causas de la extinción masiva, ya que cualquier mecanismo de destrucción potencial debe coincidir con esta fecha.
Alrededor del 95 por ciento de la vida marina y el 70 por ciento de la vida terrestre se extinguieron durante la etapa final del Periodo Pérmico, una época en la cual los continentes estaban todos agrupados en una masa de tierra llamada Pangea. El medio ambiente variaba desde el de zonas típicas de desierto hasta las de bosques frondosos. Los vertebrados de cuatro extremidades se estaban diversificando, y entre ellos había anfibios, reptiles y un grupo que, tiempo después, incluiría a los mamíferos.
A través del análisis de varios tipos de técnicas de datación sobre secciones sedimentarias en buen estado de conservación y procedentes de regiones abarcando desde el sur de China hasta el Tíbet, el equipo de Charles Henderson, de la Universidad de Calgary en Canadá, ha determinado que la extinción masiva alcanzo su punto más álgido hace unos 252.280.000 años, y duró menos de 200.000 años, con el pico máximo de extinción durando sólo unos 20.000 años.
Existe desde hace tiempo un debate sobre si la aniquilación de la vida marina y la aniquilación de la terrestre coincidieron, y también acerca de cuáles fueron los mecanismos de exterminio de seres vivos.
La conclusión a la que se ha llegado en el nuevo estudio es que las aniquilaciones de la mayoría de las formas de vida marinas se produjeron al mismo tiempo que las aniquilaciones de la mayoría de las formas de vida terrestres.
Y el desencadenante, según lo sugerido por estos y otros investigadores, fue la liberación masiva de CO2 de un gigantesco mar de lava escupida por supervolcanes en Siberia.

Algunos terremotos pueden ser propiciados por ciclones tropicales


Ciertos terremotos, incluyendo los desencadenados en Haití y Taiwán en 2010, pueden ser propiciados por ciclones tropicales (huracanes y tifones). Ésta es la asombrosa conclusión a la que se ha llegado en un nuevo estudio.
(NCYT) El mecanismo por el que se ejerce esta influencia es, a grandes rasgos, la erosión y los miles de deslizamientos de tierras causados por las intensas lluvias de esos ciclones. Esa redistribución puede retirar de la superficie una gran masa de tierra en zonas críticas, con un consiguiente aligeramiento de la presión ejercida sobre el subsuelo, lo que puede dejar más sueltas a las fallas, facilitando el movimiento que se traduce en un temblor de tierra.
Las fallas son fracturas en la capa rocosa de la Tierra producidas por el movimiento de las placas tectónicas. Al empujarse mutuamente, crece la tensión estructural, y al sobrepasar cierto umbral de resistencia, se libera, en forma de terremoto, esa tensión estructural. El ciclo suele repetirse de manera periódica.
Shimon Wdowinski, especialista en geofísica y geología del mar en la Escuela Rosenstiel de Ciencia Marina y Atmosférica (RSMAS, por sus siglas en inglés), de la Universidad de Miami, y un colega de la Universidad Internacional de Florida, analizaron los datos de terremotos de magnitud 6 y superiores acaecidos en Taiwán y Haití, y encontraron una fuerte correlación en el tiempo entre los dos tipos de desastres naturales: Los grandes terremotos acontecieron dentro del lapso de los cuatro años posteriores a una temporada de ciclones tropicales con mucha lluvia.
En las últimas décadas, tres ciclones tropicales acompañados de abundantes precipitaciones (los tifones Morakot, Herb y Flossie) estuvieron seguidos de grandes terremotos en las regiones montañosas de Taiwán en los cuatro años siguientes al paso de tales tifones. El tifón Morakot, del 2009, fue seguido por un terremoto de magnitud 6,2 en el mismo año, y otro de magnitud 6,4 en el 2010. El Tifón Herb, desencadenado en 1996, fue seguido por un terremoto de magnitud 6,2 en 1998 y otro de magnitud 7,6 en 1999. El Tifón Flossie de 1969 fue seguido por un terremoto de magnitud 6,2 en 1972.
El terremoto de magnitud 7 que sufrió Haití en el 2010 se desencadenó en la región montañosa un año y medio después de que dos huracanes y dos tormentas tropicales azotaran al país en un breve intervalo de tiempo.
Según los autores del estudio, el mecanismo por el cual los ciclones pueden promover terremotos sólo es viable en fallas inclinadas donde hay movimientos verticales significativos.
El próximo paso de los investigadores será analizar los patrones de este fenómeno en otros lugares montañosos activos sísmicamente y que también son afectados por la actividad de los ciclones tropicales, como por ejemplo en países como Filipinas y Japón.

El Mar Muerto se desecó hace 125.000 años y eso podría volver a ocurrir por culpa del calentamiento global


El Mar Muerto es el lugar más bajo del mundo dentro de un continente, con sus orillas a unos 400 metros por debajo del nivel del mar, y sus aguas saladas descendiendo hasta otros 360 metros.
(NCYT) Alimentado por el río Jordán, este gran lago salado se ha reducido rápidamente durante las últimas décadas, a medida que Siria y otros países de la zona han ido extrayendo agua para la agricultura y otros usos.
Un equipo internacional de científicos, incluyendo a Emi Ito de la Universidad de Minnesota, y a Steven Goldstein del Observatorio Terrestre Lamont-Doherty de la Universidad de Columbia en Estados Unidos, ha completado un trabajo de perforación hasta una gran profundidad bajo el lecho del Mar Muerto, y ha encontrado indicios de que el lago se secó durante un período muy cálido en el pasado, similar a los escenarios pronosticados para las próximas décadas a causa del cambio climático.
Las naciones de esa región ya sufren ahora escasez de agua, así que este hallazgo sobre el pasado del Mar Muerto podría constituir una advertencia sobre la llegada de tiempos peores que los actuales.
Las muestras tomadas del subsuelo del lecho del lago, que contienen alrededor de 200.000 años de historia del medio ambiente en Oriente Medio, también son un registro de terremotos y otros fenómenos naturales, por lo que podrían aportar datos esclarecedores sobre el desarrollo humano pretérito en la zona y sobre los riesgos sísmicos actuales.
Cerca del centro del Mar Muerto, bajo unos 275 metros de agua, el equipo penetró en unos 230 metros de sedimentos fangosos, y se encontró con una capa de guijarros casi puros, adyacentes a unos 37 metros de sal. La sal sugiere que el lago se secó rápidamente. Los guijarros parecen corresponder a una antigua playa, y teniendo en cuenta su posición cerca del medio, son una señal de que el lago se desecó. Otras investigaciones ya habían demostrado que el nivel del Mar Muerto ha tenido fluctuaciones importantes a lo largo de su historia, pero lo que sugiere ahora el nuevo estudio es que en realidad llegó incluso a desaparecer como tal.
Los investigadores creen que la desecación total tuvo lugar hace alrededor de 125.000 años, coincidiendo con el punto más álgido de un período de calentamiento entre las dos eras glaciales más recientes, cuando Oriente Medio no sólo era más cálido que en la actualidad, sino también más seco.
Las previsiones a largo plazo sobre el cambio climático indican que si el mundo sigue calentándose como lo hace ahora, Oriente Medio podría volver a este estado de aridez extrema en las próximas décadas.
El agua se perfila, por tanto, como una fuente potencial de futuros conflictos en Oriente Medio. En su día, los gobiernos de Egipto y Jordania afirmaron que nunca volverían a estar en guerra contra Israel excepto por el agua.

La creciente pérdida de hielo de Groenlandia está provocando elevaciones anómalas de su terreno


Una temporada de deshielo inusualmente calurosa en el 2010 aceleró la pérdida de hielo en el sur de Groenlandia, en 100.000 millones de toneladas, y gran parte del lecho rocoso de la isla se levantó 6 milímetros adicionales en respuesta al aligeramiento del peso que soporta encima.
(NCYT) Ese es el hallazgo de una red de cerca de 50 estaciones GPS ubicadas a lo largo de la costa de Groenlandia para medir la respuesta natural del terreno ante el peso cada vez menor del hielo que reposa sobre él. Esas estaciones GPS fueron instaladas entre 2007 y 2009, concretamente en la parte del lecho rocoso que está al descubierto en torno a los bordes de la capa de hielo a lo largo del litoral de Groenlandia.
Cada año, a medida que la capa de hielo de Groenlandia experimenta un deshielo parcial con la llegada de la temporada más cálida, la costa rocosa se eleva. Algunas estaciones GPS en diversos puntos de Groenlandia detectan rutinariamente una elevación de 15 milímetros o más, año tras año. Sin embargo, un pico de temperatura en 2010 levantó el lecho rocoso hasta niveles mucho mayores en un corto período de cinco meses, alcanzándose hasta 20 milímetros en algunos lugares.
Como la materia pétrea posee una elasticidad diminuta pero detectable, el equipo de Michael Bevis, experto en geodinámica de la Universidad Estatal de Ohio, puede utilizar la flexión natural del lecho rocoso de Groenlandia para medir el peso de la capa de hielo, al igual que la compresión de un muelle en una báscula de baño permite medir el peso de la persona que está encima de ella.
Además de Bevis, en este estudio han trabajado otros científicos de su misma universidad, así como de la Universidad de Colorado en Boulder, la de Cornell, la de Luxemburgo, el Instituto Espacial de Dinamarca, la Universidad Técnica de Dinamarca en Copenhague, y las empresas estadounidenses UNAVCO y CH2M HILL Polar Services.

El tsunami que asoló Japón en Marzo de 2011 fue el resultado de una fusión entre tsunamis


Se ha descubierto que el devastador tsunami generado por el terremoto de Marzo de 2011 en Japón fue lo que puede describirse como una "fusión entre tsunamis", un fenómeno predicho desde hace tiempo. El mecanismo, basado en la influencia de la particular orografía de cordilleras submarinas escarpadas, hizo que se duplicase la intensidad del tsunami resultante, amplificándose así su poder destructivo antes de llegar a la costa.
(NCYT) Los satélites no captaron un solo frente de ola ese día, sino por lo menos dos, que se fusionaron para formar una sola ola del doble de altura en altamar, una capaz de viajar a través de largas distancias sin perder mucha intensidad. La orografía de las cordilleras submarinas forzó a juntarse a las olas, pero sólo hacia ciertas direcciones desde el punto de origen del tsunami.
El descubrimiento, hecho por el equipo de Y. Tony Song de la NASA y C.K. Shum de la Universidad Estatal de Ohio, ayuda a explicar cómo los tsunamis pueden a veces cruzar amplias cuencas oceánicas y causar una destrucción masiva en algunos lugares sin afectar a otros, y ofrece la esperanza de que los científicos puedan mejorar los pronósticos de tsunamis.
La topografía del fondo del mar es capaz de forzar a las olas de tsunami a seguir determinadas direcciones variables, y eso puede hacer que la destrucción producida parezca que es aleatoria. Por esa razón, los mapas de riesgo que tratan de predecir a qué lugares afectará un tsunami se basan en la topografía submarina. Anteriormente, en estos mapas sólo se tenía en cuenta la topografía cercana a una costa particular. El nuevo estudio sugiere que los científicos podrían crear mapas que tengan en cuenta toda la topografía submarina, incluso la de cordilleras submarinas muy alejadas de las costas.
Las herramientas que se basen en esta investigación podrían ayudar a pronosticar la posibilidad de que se fusionen tsunamis. Esto, a su vez, podría permitir obtener mapas costeros más precisos sobre el riesgo de tsunamis, a fin de ayudar a proteger a los habitantes del litoral y a las infraestructuras críticas de cada lugar.

Origen del agua en nuestro planeta


Un grupo de científicos asegura haber descubierto el origen real del agua en nuestro planeta. Anteriormente se creía que el vital liquido se había originado a consecuencia de la acción de elementos volátiles (como por ejemplo el hidrógeno, el nitrógeno o el carbono.
Sin embargo, nuevos estudios revelan que no fue así. Un grupo de investigadores del Instituto Carnegie de Washington acaba de publicar en Science un artículo según el cual el agua que hay en nuestro planeta no es la misma que se distribuyó, en forma de hielo, por todo el Sistema Solar en los tiempos de su formación, sino que llegó mucho después y no a bordo de lejanos cometas procedentes de los confines del Sistema Solar. Sino de mucho más cerca: del cinturón de asteroides que hay en el entre Marte y Júpiter.
Según reseñó el diario ABC.es, para Conel Alexander, investigador principal del estudio, una gran cantidad de agua helada se repartió por todo el Sistema Solar primitivo, pero ese hielo nunca formó parte de los materiales que se agregaron para formar la Tierra.
Ese hielo primitivo puede encontrarse hoy en objetos como cometas o las ya citadas condritas carbonáceas
Alexander logró establecer esta diferencia calculando la proporción de deuterio (un isótopo del hidrógeno) contenido por el agua helada de 85 condritas carbonáceas. Cuanto más lejos del Sol se ha formado un objeto, más deuterio contiene. Y si los cometas y las condritas carbonáceas se formaron en el mismo lugar, su hielo debería contener la misma, o parecida, cantidad de deuterio. Pero no es así.

sábado, 2 de junio de 2012

El tsunami más potente

El sismólogo británico Roger Musson aseguró que, pese a que los terremotos son habituales en Japón, un maremoto como eMusson señaló que hay rasgos similares entre el movimiento telúrico de la semana pasada y otro que se produjo en la costa de Sendai en el año 869, informó BBC.

Las costas de Japón son escenario de habituales tsunamis por los terremotos que se producen en el Océano Pacífico. El del año 869, conocido como Jogan, impulsó el agua hasta cuatro kilómetros tierra adentro, según reveló hace 10 años un equipo científico.


Estos expertos concluyeron que tsunamis tan gigantescos sólo se producen en la región una vez cada mil años. Musson, que encabeza el Servicio Geológico Británico, apuntó que el del viernes es comparable a aquel del año 869.

Las olas provocadas por el último maremoto alcanzaron una altura de hasta 10 metros. Hasta el momento, se desconoce hasta qué distancia exacta penetró el agua aunque fueron varios kilómetros.

Musson indicó que aunque la región fue escenario de otros grandes terremotos en 1933 y en los años noventa del siglo XIX, las estadísticas señalan que por cada sismo de magnitud 9 se producen diez de magnitud 8 y cien de magnitud 7.

Otros investigadores consultados por BBC fueron más cautos a la hora de establecer conclusiones sobre la frecuencia de un tsunami gigantesco, debido a la gran actividad sísmica de la zona.

Hace diez años un equipo de la Universidad Tohoku concluyó que el tsunami de 869 fue generado por un terremoto de magnitud 8,3 con epicentro en el océano.

También encontraron evidencias de dos maremotos anteriores de esta dimensión, lo que les llevó a concluir que en los últimos tres mil años se habían producido tres tsunamis gigantescos.l del viernes sólo sucede una vez por milenio en esa zona.