sábado, 29 de octubre de 2011

TECTONICA DE PLACAS

La Geografia (tv)

Los incendios forestales cada vez más grandes y fuertes

La despoblación de las zonas rurales y los cambios en los usos del suelo que se produjeron en la década de los setenta, han provocado que el número y tamaño de los incendios forestales sea cada vez mayor. Investigadores españoles han concluido que estos motivos, unidos al uso de nuevas fuentes de energía en detrimento de la leña, permitieron que las masas forestales y la vegetación aumentaran, creciendo también el grado de inflamabilidad.

Los incendios forestales son cada vez más grandes y más numerosos debido al éxodo rural y la transformación en los usos del suelo que se produjo en la década de los setenta, no a los efectos progresivos del cambio climático.
"La despoblación de los espacios rurales tuvo como consecuencia un abandono de espacios agrícolas intercalados históricamente entre los espacios forestales y, en pocos años, los campos de cereal fueron invadidos por vegetación muy inflamable en etapas de sucesión hacia el bosque mediterráneo", explica Santiago Fernández Muñoz, de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M).
Al mismo tiempo, se redujo drásticamente la extracción de leñas como consecuencia de la incorporación de otras fuentes de energía, y se asistió a una transformación muy relevante de los paisajes rurales, "menos poblados y con menos mosaicos de usos agrícolas, con más continuidad de masas forestales y más vegetación con alto grado de inflamabilidad", precisa el experto.
Pese a que la despoblación y los cambios en los usos del suelo fueron graduales, la investigación ha detectado umbrales a partir de los cuales se constata un incremento muy relevante de los incendios, que se sitúan en una densidad poblacional de 0,6 habitantes por kilómetro cuadrado.
Los autores han elaborado durante su estudio una completa base de datos de los incendios históricos en la provincia de Valencia para ponerlos en relación con la evolución del clima y las transformaciones sociales y territoriales en esta zona.
La investigación ha mostrado que el cambio de régimen de los incendios no se puede explicar por el efecto gradual del cambio climático sino que sino que responde a cambios en la disponibilidad de combustible, en el uso de las fuentes de energía y en la conectividad de los paisajes.
Esta investigación trata de explicar la evolución de los incendios y puede resultar de gran utilidad para la gestión de los espacios y de los incendios forestales a medio y largo plazo, según sus autores.
Para realizar el estudio, los científicos realizaron una investigación básica sobre la presencia de incendios forestales desde 1875 en la provincia de Valencia y confeccionaron una base de datos con miles de registros de incendios identificados por fecha, localización y superficie quemada. Por último, relacionaron toda esta información con variables socioeconómicas (evolución de la población, usos del suelo, etc.) y variables climáticas (precipitaciones, temperatura) mediante la aplicación de métodos estadísticos complejos para encontrar la vinculación entre las diferentes variables.
En el estudio ha participado además Juli Pausas, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Josefina Gómez Mendoza, de la Universidad Autónoma de Madrid

viernes, 28 de octubre de 2011

Un radar especial revela imágenes de la Tierra bajo el hielo polar


En la primera prueba de un nuevo instrumento de radar, se ha logrado la obtención de imágenes a través de una capa de casi dos kilómetros de hielo sobre Groenlandia, revelando una tierra que ha estado oculta durante millones de años.
Foto: Ohio State University
Científicos de la Universidad Estatal de Ohio y sus colegas utilizarán lo que averigüen por medio del instrumento, denominado GISMO, para determinar cómo afectará al hielo el cambio climático global.

Bajo el hielo, la topografía de Groenlandia se asemeja a la de Canadá y a la del norte de Estados Unidos. También hay montañas y valles, y quizás ríos y lagos.

En el pasado, los científicos que querían estudiar el perfil terrestre de Groenlandia desde un avión, sólo podían adquirir los datos de la zona directamente ubicada bajo el avión. Aquellos perfiles de radar eran sólo bidimensionales; daban la altura de un punto particular de la tierra directamente a lo largo de la delgada línea vertical dictada por la trayectoria del vuelo.

El equipo de científicos del GISMO ha adquirido la primera imagen tridimensional efectiva de la tierra, en una franja de aproximadamente un kilómetro y medio de ancho, y a 1,9 kilómetros bajo el hielo. Se ha alcanzado este objetivo gracias a que el GISMO ofrece múltiples antenas electrónicamente maniobrables, las cuales operan mientras el avión está volando, acopladas con un conjunto de algoritmos de procesamiento especiales.

Los investigadores ahora están desarrollando técnicas para procesar las señales del GISMO, y revelar tanto como sea posible de la topografía bajo el hielo. Dado que nunca antes nadie había mirado bajo el hielo de esta forma, no hay ninguna estrategia estándar disponible.

A medida que los científicos intentan calibrar los efectos del cambio climático global, están empezando a mirar de modo muy detallado las condiciones reinantes bajo el hielo de la Tierra, cuyas capas cubren aproximadamente el 15 por ciento del planeta.

Los polos de la Tierra han estado cubiertos de él durante 2,7 millones de años. Los científicos sospechan que, así como la superficie del hielo ha cambiado durante ese tiempo, un mundo diferente ha evolucionado debajo.

Los científicos saben que las crecientes temperaturas globales han provocado que se funda el hielo de la superficie. Eso conlleva que parte del agua del deshielo se filtre hacia abajo a través de las fisuras en la capa de hielo. Pero lo que pasa en la región invisible debajo, donde el hielo está en contacto con la roca, la tierra, y el agua, resulta en gran medida desconocido.

Los lagos y ríos bajo los glaciares podrían lubricar el contacto del hielo contra la roca, y acelerar el flujo del hielo en la superficie. De modo que esta agua oculta podría tener mucha influencia en cuánto puede fundirse debido a las crecientes temperaturas, y como resultado de ello, también en cuánto puede subir el nivel global del mar.

Confirmar esa hipótesis es difícil. El GISMO facilita esa labor combinando las señales del radar reflejadas en la superficie del hielo con las señales procedentes su base.

La química de las cenizas volcánicas revela secretos de las erupciones del pasado


Un equipo de científicos ha desarrollado un método para determinar la influencia de pasadas erupciones volcánicas sobre el clima y sobre la química de la atmósfera superior, lo que va a ayudar a reducir significativamente la incertidumbre de los modelos acerca del futuro del cambio climático.

Foto: Joel Savarino, CNRSLos investigadores, de la Universidad de California en San Diego (UCSD), el Centro Nacional Francés para la Investigación Científica (CNRS) y la Universidad de Grenoble en Francia, han constatado que la huella química de las cenizas expulsadas por las erupciones del pasado, revela a qué altitud llegó el material volcánico y qué reacciones químicas ocurrieron mientras se mantuvo en la atmósfera. El trabajo es particularmente útil en los tiempos que corren, porque el efecto de las partículas atmosféricas, o aerosoles, lanzados a la atmósfera por las actividades humanas, es un motivo de gran incertidumbre en los modelos sobre el cambio climático.

"En las predicciones sobre el calentamiento global, la mayor fuente de error está asociada con los aerosoles atmosféricos", explica Mark Thiemens, decano de la División de Ciencias Físicas y profesor de química y bioquímica en la UCSD. "Ahora por primera vez podemos explicar toda la química de esa clase que involucra a los sulfatos, lo que elimina las incertidumbres sobre cómo se producen y transportan estas partículas".

El método, basado en mediciones de isótopos de azufre, fue desarrollado en el laboratorio de Thiemens.

Determinar la altura de una erupción volcánica pasada proporciona una importante información sobre su impacto en el clima. Si el material volcánico sólo alcanza la baja atmósfera, los efectos son relativamente locales y a corto plazo, porque el material es arrastrado hacia abajo por la lluvia. Las erupciones que llegan más alto, a la estratosfera, tienen una mayor influencia en el clima.

En la estratosfera, el dióxido de azufre que estaba originalmente en el magma, se oxida y forma gotas de ácido sulfúrico. Esta capa de ácido puede quedarse durante años en la estratosfera, porque no existe agua líquida presente en esta parte de la atmósfera. La capa actúa como un parasol, reflejando la luz del sol y por lo tanto reduciendo significativamente la temperatura a nivel del suelo durante muchos años.

Para distinguir las erupciones que alcanzaron la estratosfera de aquellas que no lo hicieron, los investigadores examinaron los isótopos de azufre de las caídas de cenizas conservados en el hielo de la Antártida. El material volcánico fue llevado hasta allí por las corrientes de aire.

El azufre que sube hasta la estratosfera sobrepasa la capa de ozono y queda expuesto a las cortas longitudes de onda de la luz ultravioleta. La exposición a esos rayos crea una proporción única de isótopos de azufre. Por consiguiente, analizando la presencia de isótopos de azufre en las deposiciones de cenizas volcánicas, se puede averiguar si una erupción alcanzó o no la estratosfera.

No sólo sus mediciones de isótopos coinciden con las observaciones atmosféricas, sino que los investigadores también pudieron distinguir la erupción del Pinatubo de la erupción del Cerro Hudson que ocurrió el mismo año.

Vista del progreso geológico de los continentes en movimiento


África está siendo dividida. Y mientras el Rift Valley crece poco a poco en Etiopía, un equipo internacional de científicos aprovecha esta oportunidad única de mapear sobre la marcha el progreso de los continentes.

El equipo está encabezado por Tim Wright, geofísico de la Universidad de Leeds. El objetivo principal es estudiar los eventos sísmicos que suceden en el remoto desierto de Afar, en el norte de Etiopía.
Foto: Tim Wright, University of LeedsEs aquí donde dos grandes placas de corteza continental, la africana y la arábiga, se encuentran, desgarrando el paisaje.

La mayor parte del tiempo, esto ocurre casi a la misma velocidad que el crecimiento de las uñas, unos 16 milímetros al año. Pero la acumulación gradual de presión subterránea puede provocar episodios ocasionales de actividad cataclísmica.

El evento más dramático sucedió en septiembre de 2005, cuando cientos de grietas aparecieron en unas semanas, y partes del terreno se movieron hasta 8 metros en muy poco tiempo, casi de la noche a la mañana. Más de dos mil millones de metros cúbicos de roca fundida (magma) se introdujeron en una fisura entre las placas tectónicas africana y arábiga, separándolas aún más.

Lo anterior ha dado al equipo de Wright la oportunidad única de presenciar de modo directo la tectónica de placas, la ciencia de cómo los continentes se forman y mueven. "Mucha de la actividad entre placas continentales tiene lugar bajo el agua, en las dorsales oceánicas. Etiopía es el único lugar en el planeta donde se puede observar la separación de un continente en tierra firme", destaca Wright.

Él y sus colegas emplearán imágenes de radar tomadas desde satélite para medir la deformación del terreno. Dicho de modo simple, se trata de tomar dos fotos del mismo lugar separadas por un lapso de tiempo, para ver cuánto se han separado.

Su equipo, que incluye expertos de las universidades de Oxford, Cambridge, Bristol y Edimburgo, así como investigadores de Estados Unidos, Nueva Zelanda, Francia y Etiopía, también usará GPS, sismógrafos y otras técnicas geofísicas y geoquímicas para determinar las propiedades de la roca y el magma bajo la superficie, así como para vigilar el movimiento de la corteza. Emplearán los datos para crear un modelo informático tridimensional de cómo el magma se mueve a través de la corteza terrestre para crear y fragmentar continentes.

A medida que los lados de la fisura en Etiopía se alejan uno de otro, el espacio entre éstos es rellenado por roca fundida, que al enfriarse forma terreno nuevo. Y dentro de un millón de años aproximadamente, el Mar Rojo podría inundar esta región que se hunde, cambiando permanentemente la forma de África.