El satélite GOCE de la Agencia Espacial Europea ha orbitado la Tierra durante más de un año y ha explorado su campo gravitatorio con mayor precisión que la lograda por cualquier otro instrumento antes.
La gravitación es una de las fuerzas fundamentales de la naturaleza, pero no deja sentir sus efectos del mismo modo en todas las zonas de nuestro planeta. La rotación de la Tierra, las diferencias de altura en la superficie, y la composición de la corteza provocan diferencias significativas en el campo gravitatorio global.
La tarea del GOCE, el cual fue puesto en órbita el 15 de marzo de 2009, es medir el campo gravitacional con una precisión no alcanzada anteriormente, contribuyendo así a una mejor comprensión científica de sus efectos. Además, se espera que el GOCE siente las bases para el cálculo más preciso posible del "geoide". Geoide es el nombre dado al nivel virtual del agua de mar en un océano global en reposo, y es usado, por ejemplo, como altura de referencia para proyectos de construcción.
En meses recientes, unos investigadores del GOCE Gravity Consortium, un grupo de diez institutos europeos de siete países, han procesado datos del satélite de manera que pueden ser usados para el cálculo de modelos. Ahora ya es evidente que el GOCE permitirá que se hagan progresos significativos en las tareas de mapeo. "Se hace patente que estamos recibiendo buena información de las regiones que son de interés desde un punto de vista geofísico", explica el profesor Reiner Rummel, geodesta de la TUM y presidente del GOCE Gravity Consortium.
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